Dreams are renewable. No matter what our age or condition, there are still untapped possibilities within us and new beauty waiting to be born.

-Dale Turner-

miércoles, 22 de marzo de 2017

Derrota

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme
                                                                                                   es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo
que creí que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces
                                                                   más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo
                                                         ("Ud. es muy quedado, avíspese despierte")
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada a cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas esas cosas y por otras
                                                           cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas
                                               haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme,
                                               barrer todo y crear de mi indolencia, mi flotación,
                                               mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente
                                               me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros
                                               y de mí hasta el día del juicio final.



Rafael Cadenas

lunes, 25 de enero de 2016

Porque el mundo se puede mover con metáforas

sábado, 7 de noviembre de 2015

- ¿Cómo llegó a vivir tanto?

- No quería abandonarla.

martes, 6 de octubre de 2015

Un poema que nadie lee

¿Será igual al árbol que cae en el bosque?

domingo, 21 de junio de 2015

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.

Yo soy yo, ustedes son ustedes. 
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo                                                                  
Denme el nombre que siempre me han dado. Hablen de mí como siempre lo han hecho. 
No usen un tono diferente. No tomen un aire solemne y triste. 
Sigan riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezen, sonrían, piensen en mí. 
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra. 
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de la mente de ustedes? ¿Simplemente porque estoy fuera de su vista? 
Los espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Ven? Todo está bien. 
No lloren si me amaban. ¡Si conocieran el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudieran oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudieran ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudieran contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! 
Créanme. Cuando la muerte venga a romper sus ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, sus almas vengan a este Cielo en el que ya ha llegado la mía, ese día volverán a ver a aquel que los amaba y que siempre los ama, y encontrarán su corazón con todas sus ternuras purificadas.

Volverán a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con ustedes por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás. 

San Agustín

lunes, 16 de marzo de 2015

Una vez quise ser hombre


para casarme con mi hermana
que ya lleva tres divorcios.
Para amar a mis amigas
que en cada relación mueren un poco.

Quise ser hombre
para fecundar sus vientres,
no de hijos 

sino de poesía
vino tinto 

relojes parados
unicornios azules.

Para decirle a Josefa
cuánto admiro 

su forma de entregarse.
Para escribirle a Rosi
esas cartas que no llegan nunca.
Llamar por teléfono a Pilar
que espera tantas tardes.
Llenar de caricias prolongadas
el espacio de Beatriz,
que vive sola y le tiene 

miedo a los temblores.
Quise ser hombre,
para amarlas a todas 

y no sentir más
el frío de sus lágrimas 

en mi playera,
ni mirarlas apagarse,
ni presenciar sus funerales
en sus ataúdes de treinta años.


Quise ser hombre
para invitarlas 

a volar el periférico
a bailar descalzos 

porque el América
le ganó al Guadalajara
para llevarlas del brazo 

hasta una cama
donde no tengan que fingir orgasmos.

Pero soy mujer y
aunque puedo
compartir con ellas la poesía
escribirles cartas
llamarlas por teléfono
llenarlas de caricias prolongadas
volar el periférico
bailar descalzas
secar su llanto
tocar su alma…
No es suficiente.
No les alcanza.
Porque, desde niñas, aprendieron
que los hombres son 

un premio 
al que hay que amar,
sin importar 
si ellos las aman.

Rosa María Roffiel

miércoles, 10 de diciembre de 2014

El silencio

La palabra es sólo palabra en el espacio del silencio.


Ivonne Bordelois